Mostrando entradas con la etiqueta REFLEXIONES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta REFLEXIONES. Mostrar todas las entradas

9/2/11

La confesión de Saduj

La confesión de Saduj es una breve historia en clave de humor, que pretende profundizar sobre el legado histórico que nos han dejado las instituciones eclesiásticas a nivel individual: el sentimiento de culpa. el temor a Dios o en su defecto al infierno, la necesidad de sentirnos perdonados por nuestros “pecados”. A la vez que critica a los que se sienten capacitados para redactar y sentenciar lo que es moralmente apropiado, aun sabiendo que ellos son incapaces de cumplir con estos preceptos.

La confesión de Saduj from Juan José Surace on Vimeo.

25/6/09

SIN QUERER

El quería ser el Rey,

ella quería ser la reina.
Y al final,
terminaron siendo niebla entre las manos de un Bufón.

20/5/09

QUIERO SER...


Hoy la lámpara mágica me dio a elegir tan solo un deseo.

- ¡Un deseo! Pensé entusiasmado.

La idea de ser alguien diferente paseó por mi cabeza durante mucho tiempo, hasta que al final de mi largo camino neuronal lo tuve mas o menos claro.

- Quiero ser como...

No pude terminar la frase y mi cabeza se evaporó en un intervalo de tiempo tan corto, que ni tan siquiera mis ojos pudieron despedirse.

Ahora, me encuentro mirando al cielo esperando ser el elegido.

NOTA: Imagen del artista: Joan Charmant

27/4/09

CAMINANDO SOBRE NUDOS


Tal vez esté lejos de alcanzar la meta fijada, o cerca de conseguir la bajeza de quien aspira a convertirse en cualquier cosa, cualquiera que no necesite la dependencia de un cielo despejado de incógnitas, cualquiera que se sienta satisfecho mirando al horizonte sin saber si tiene un abismo en su final.

Lo cierto es que en estos tiempos de “conformismo inconformado” muchos prefieren mantener sus pies en el suelo, bien sujetos por las ataduras de sus zapatos, que en caso de una desafortunada caída, creen que podrán mantenerse en pie colgando de sus maravillosos cordones de estupendo nudo doble. No es así como veo yo las cosas, a veces continuo caminando al filo, otras, me detengo para atarme los cordones, sobre todo, cuando veo que camino sin pisarlos y lo que es mas importante, cuando no hay nadie alrededor que me los pueda pisar, ya sea por maldad o por despiste, el caso es que nadie me los pise y pueda caer redondo al suelo.

Es entonces cuando se producen las caídas, esas que tanta gracia nos provocan cuando los que abatidos, y sin contemplaciones, hacen que besemos el pavimento, o nos sentemos en las frías aceras teniendo lugares mejores para sentarnos tranquila y plácidamente. Las caídas de cáscara de plátano, las de la advertencia de suelo mojado, las de zancadilla a traición por un objeto inerte, las rápidas y las perezosas... pero, con un matiz a destacar, no las hemos provocado nosotros, han hecho que nos cayéramos provocando la risa de los que mañana seguramente también prueben el suelo, y posiblemente, sea es desplome mas gracioso que jamás hayamos visto nunca.

No es maldad, no es risa maligna, es algo innato que todos llevamos dentro, y seguramente nos estemos riendo porque no nos ha sucedido a nosotros, de ahí la alegría y el desahogo... o como bien dije antes, tal vez nos sintamos tan seguros sobre estos nudos, que tenemos la valentía de reírnos de los demás.

Seguramente los nudos los inventasen para hacernos sentir mas seguros, aunque, merece la pena andar por la vida con los cordones desatados, pero ojo, cuidado no te los pisen.